La importancia de inculcar la honestidad en los niños

Casi podríamos asegurar que todos los padres desean educar hijos honestos. La honestidad es una parte tan importante de la vida que afecta nuestras relaciones, nuestras carreras y la mayoría de nuestras interacciones en el entorno social.

Comprender cómo comunicar nuestras emociones y escuchar las de quienes nos rodean ayuda a los niños a entender la importancia de la honestidad. A nadie le gusta tratar con gente deshonesta y a los padres tampoco les gusta tratar con niños deshonestos.

Entonces, ¿cómo inculcar honestidad en ellos?

Todo el mundo lo hace

Primero, tenemos que estar dispuestos a enfrentar el hecho de que los niños mienten. Es algo más natural de lo que creeríamos que es, pero así ocurre. Y puede comenzar tan pronto como a los dos años de edad, por lo que debemos darnos cuenta de que es un problema para todo padre.

¿Por qué mienten los niños? Bueno, mienten por la misma razón que cualquiera mentiría. Quieren evitar meterse en problemas o aparentar ser más grandes y relevantes. Incluso en ocasiones lo hacen para no herir los sentimientos de los demás. Así, mienten para evadir situaciones incómodas o difíciles.

Cómo lidiar con ello

Angela Evans, investigadora en psicología del desarrollo, realizó un estudio que muestra que no sólo los padres, sino la mayoría de los adultos son incapaces de detectar si su propio hijo u otros niños mienten. Por lo tanto, no siempre podemos saber, y quizás rara vez sepamos, cuándo nuestros hijos mienten.

Por eso es determinante ir más allá de descubrirlos y corregirlos. Esto es, por supuesto, parte de cómo les enseñamos, pero no debería ser el único método que usemos. La forma en que los corregimos también es crucial. En realidad, hay varios componentes para inculcar la honestidad en los niños.

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  • Modela la honestidad

Una de las medidas más eficaces que podemos aplicar para enseñarlo es ser personas honestas nosotros mismos. Los hijos aprenden más de cómo nos conducimos que de cuanto les indicamos que hagan.

Cuando nos ven tratar con honestidad a los demás, comprenden el valor de vivir de esta manera. Si saben que asumimos la culpa de algo y lo manejamos con madurez y honestidad, eso les dirá mucho más que cualquier tipo de enseñanza verbal.

Si bien es muy significativo para los hijos ver a sus padres actuar de forma honesta ante otras personas, es igual de vital que puedan apreciar el mismo trato de su  parte hacia ellos.

No hagamos promesas que no podamos cumplir, ni prometamos recompensar el buen comportamiento sólo por obtener un buen comportamiento. Cuando nos equivoquemos, seamos honestos con nuestros hijos, pidamos disculpas y busquemos un modo de compensarlos.

Hay que reiterarlo, mostrar dicha clase de respeto humano a nuestros hijos les enseña a mostrárselo a los demás. Promueve una cultura de honestidad entre tú y tu hijo, y la cultura de honestidad en el hogar fomentará que la honestidad se convierta en un rasgo de su carácter.

  • Da confianza a tus hijos para que digan la verdad

Cuando los hijos dicen la verdad acerca de algo terrible es muy fácil que reaccionemos negativamente.

"¿Qué te sucede?" o "¿Por qué hiciste eso?" son a menudo las primeras frases que vienen a nuestra mente y, segundos después, las primeras palabras que salen de nuestra boca. Pero desde la perspectiva de nuestros hijos las reacciones negativas les lleva a creer que es peligroso ser honesto.

Trabajemos en contestar con respuestas más lentas, respuestas más tranquilas y respuestas amorosas y de apoyo. Y no pienses que responder con calma y amor estimulará el mal comportamiento.

Por el contrario, una relación estable, confiable, segura y honesta con los padres tiende a mejorar el comportamiento de los niños. Aumenta su disposición a vivir de acuerdo con sus enseñanzas.

  • No les des la oportunidad de mentir

Al descubrir que algo no está bien, podríamos preguntar: "¿Acaso tú...?" Aunque no hay nada intrínsecamente malo en hacer una pregunta directa como ésta, puede orillar a nuestros hijos a mentir.

La mayoría de las veces, sabemos lo que ha ocurrido y quién lo ha hecho, por lo que no es necesario exigir: "¿Acaso tú...?" La respuesta probable de un niño asustado y sorprendido en el acto será un "no" para protegerse.

Entonces, en lugar de ello, podemos simplemente decir lo que hemos visto y ofrecer una solución. Por ejemplo, “Veo que usamos nuestros crayones en la pared. Vamos a tener que averiguar cómo quitar estas marcas.” O, “Veo que te comiste un panqué. Ahora no habrá suficiente para más tarde. Tendrás que ayudarme a hacer más.”

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Tales respuestas abordan el comportamiento y la necesidad de compensar los resultados del mal comportamiento. Evitando decir "¿Tú te comiste el panqué?" los hará superar a ambos una situación de mentira que en realidad no tiene por qué darse.

  • Piensen en soluciones juntos

Otra manera de enseñar honestidad a los niños es evitar caer en el juego de culpar. Cuando se presenta un problema sobre el que nadie quiere confesar, podemos involucrar a todos en la solución.

¿Hay un desastre por un objeto que se rompió? Bueno, vamos a limpiarlo. Asígnale a cada quien una forma de ayudar, aunque no tenga que moverse demasiado. Siempre que eliminamos la ventaja de “ser el que no lo hizo”, hacemos que se vuelva más seguro para todos decir la verdad al respecto.

Considera que en un ambiente de apoyo, buenos modales y amabilidad se cultivan rasgos de carácter que también influyen en el respeto y la honestidad.

Los valores son una parte fundamental de la educación en el Colegio Chimalistac y por eso los inculcamos en nuestros alumnos desde preescolar y primaria, así como también motivamos a los padres a hacerlo. Conoce más sobre nuestro colegio y modelo educativo único.

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