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¿Cómo formar resiliencia en los niños?

Todo niño es capaz de realizar cosas extraordinarias. No existen ni un gen de la felicidad, ni uno de éxito, ni uno para realizar hazañas, pues el potencial de dicha y grandeza se encuentra en todos ellos, y difiere en cada niño. No podemos evitar que enfrenten desafíos en el camino, pero lo que podemos hacer es darles las herramientas para que éstos nunca quiebren su voluntad y ellos fortalezcan su capacidad para perseverar.

La resiliencia es el poder para recuperarse del estrés, del desafío, de la tragedia, del trauma o de la adversidad.  Cuando los niños son resistentes, así también son más valientes, más curiosos, más adaptables y más capaces de alcanzar logros en el mundo. Dejamos 9 consejos acerca de los beneficios de la resiliencia y cómo puedes darle forma en tus hijos.

1.- La resiliencia necesita relaciones.

En una relación afectiva con un adulto cariñoso, los niños tienen oportunidad de desarrollar habilidades vitales para afrontar situaciones difíciles.  La presencia de un adulto receptivo también puede revertir los cambios fisiológicos que son activados por el estrés, lo que asegurará que el cerebro, el cuerpo y el sistema inmune en desarrollo se encuentren protegidos de los efectos dañinos de dichos cambios fisiológicos.

2.- Aumenta su compañía con las personas que se preocupan por ellos.

El apoyo emocional se asocia con emociones positivas altas como con el sentido de control personal, la previsibilidad, la autoestima, la motivación, el optimismo y la resiliencia. Los niños no siempre reparan en las personas que los procuran y los animan, así que, en un momento oportuno, hazle saber con qué personas le es posible contar. Motívalo a construir una fuerte conexión con el grupo de personas que lo aman.

3.- Hazle saber que está bien pedir ayuda.

Los niños normalmente tienen la idea de que la valentía consiste en intentar resolver situaciones complicadas por uno mismo. Pero debes enseñarles a tus hijos que ser valiente y fuerte también significa saber cuándo conviene pedir ayuda. Si hay algo que puedan vencer ellos mismos, guíalos hacia eso, pero evita que se busquen problemas en primer lugar.

4.- Construye sentimientos de competencia y un sentido de dominio.

Cultiva en ellos un sentimiento de confianza que les haga conscientes de que pueden realizar cosas difíciles. Hazlo siempre que reconozcas sus fortalezas, actos valientes que lleven a cabo, esfuerzo al franquear algún obstáculo, esto los animará a tomar decisiones propias. Al poseer un sentido de dominio, tendrán menos probabilidades de ser reactivos a futuro estrés y aumentará la probabilidad de que manejen desafíos en el porvenir.

5.-Fomenta optimismo.

Se ha encontrado que el optimismo es una de las características clave de las personas resilientes. El cerebro puede ser reconfigurado para ser más optimista a través de las experiencias a las que se halle expuesto. Si tu hijo tiende a ver el vaso “medio vacío”, muéstrale una perspectiva diferente, lo cual no significa invalidar sus sentimientos. Reconoce su visión del mundo, mas muéstrale una diferente.

6.- Enséñale a replantear.

La capacidad de replantear los desafíos con el fin de que parezcan menos amenazantes está vinculada a la resiliencia. En momentos de dificultad o fracaso, podrán centrarse en lo que poseen, en lugar de en lo que han perdido. Para desarrollar tal cualidad, haz que reconozcan su decepción y que sepan en qué se han equivocado, para que adviertan las oportunidades para mejorar.

7.- Motívalo a enfrentar miedos, pero con apoyo.

Enfrentar el miedo empodera a los niños, pero para hacer esto necesitan un respaldo adecuado. Pueden ver situaciones como con pocas opciones para ser resueltas, de manera que, al encarar dificultades, parecerían sólo dos: hacerles frente o evitarlas a toda costa. Pero hay una tercera opción, y consiste en avanzar paulatinamente hacia ellas mientras reciben apoyo y se valen de cierta cantidad de control.

8.- Anímalo a tomar riesgos seguros y considerados.

Muéstrale que el coraje al desempeñarse valientemente a través de los problemas a veces se vuelve más importante que el resultado. La libertad apropiada para su edad les permite saber dónde se encuentran sus límites, los alienta a reconsiderar sus decisiones y les enseña a encarar las cosas que no salen bien. Al arriesgarse, comienzan a abrirse al mundo y se percatan de su capacidad para configurarlo.

9.- Nutre una mentalidad de crecimiento.

La investigación ha concluido que los niños que poseen mentalidad de crecimiento (la creencia de que las personas tienen potencial de cambiar) mostrarán resistencia con mayor probabilidad al complicarse las circunstancias. En comparación con los niños que creen que los bullies siempre serán bullies y las víctimas siempre víctimas, los niños que piensan que a las personas les es posible cambiar reportan menos estrés y ansiedad, mejores sentimientos acerca de sí mismos en respuesta a la exclusión social, así como una mejor salud física.

Vivimos en un mundo en el cual el desarrollo de los valores para los niños como la resiliencia son muy importantes, de esta manera logran mejorar tanto ellos mismo como mejorar a las personas que lo rodean. En el Chimalistac la resiliencia es uno de nuestros valores centrales, debido a la importancia que tiene en la vida de nuestros alumnos y sus beneficios. Conoce más aquí.

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