Cómo enseñarle hábitos de higiene a un adolescente de secundaria

¿En qué consisten los hábitos de buena higiene en los adolescentes? ¿Y cómo pueden promoverlos los padres? En ocasiones, las preguntas simples pueden tornarse en temas complejos.

 

La higiene se refiere a la forma en que mantenemos nuestros cuerpos limpios, lo cual tiene dos funciones. Primero, la limpieza de nuestro cuerpo es necesaria para que podamos desempeñarnos a nivel social. Otras personas, en particular los adultos, esperan que aquéllos con quienes interactúen se encuentren limpios.

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En segundo lugar, tener un cuerpo limpio nos permite estar sanos, tal vez no completamente libres de gérmenes, pero libres de la mayoría de gérmenes dañinos. Una buena higiene facilita nuestra convivencia con otras personas y reduce nuestro riesgo de contraer enfermedades.

¿Dónde aprenden los adolescentes sobre hábitos de higiene? En muchos casos, nuestros hijos aprenden a comportarse observando nuestro ejemplo. La higiene no es diferente en este sentido. Si sigues una rutina adecuada para mantenerte limpio, tu hijo adolescente la apreciará como un comportamiento normal.

Los compañeros también influyen en el comportamiento de los adolescentes. Si al mejor amigo de tu hijo le gusta estar limpio y oler a loción, no te sorprendas de que tu hijo llegue a casa un día con un nuevo enjuague corporal y un frasco de algo que huela “masculino”.

Conceptos básicos sobre la higiene de los adolescentes

Todo adolescente debe:

  • Ducharse o bañarse todos los días o cada dos días.
  • Lavarse el cabello a diario o en días alternos.
  • Usar desodorante o antitranspirante, según sea necesario.
  • Cepillarse los dientes dos veces al día y, preferiblemente, usar hilo dental todos los días.
  • Usar calcetines y ropa interior limpios de manera diaria.

Los hábitos de higiene son una guía y pueden adaptarse a tu hijo o hija. Si tu hijo tiene la piel o el cabello grasos, es posible que necesite bañarse a diario. Si su piel tiende a resecarse, un baño cada dos días será aceptable para él y hasta preferible, porque muchos baños podrían eliminar los aceites protectores naturales de su piel.

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El antitranspirante es una elección personal de varias formas. Si tu adolescente tiene problemas con la sudoración, quizás le convenga uno. Debe tener cuidado de los antitranspirantes, pues pueden bloquear las glándulas sudoríparas debajo de los brazos, ocasionándole bultos dolorosos que deben ser examinados por un pediatra.

Si tu hijo adolescente se baña diariamente y prefiere no usar desodorante, y tampoco suele oler mal, entonces puede omitir su uso.

La buena higiene dental contribuye a prevenir una variedad de enfermedades. El cepillado de dientes elimina algunas de las bacterias comunes que pueden causar mal aliento. Esto también es útil para reducir el riesgo de diversas enfermedades, desde gingivitis (infección de las encías) hasta caries.

Usar hilo dental elimina las bacterias y la suciedad que quedan atrapadas entre los dientes. Las cuales, si no se eliminan, pueden ingresar al torrente sanguíneo e incluso provocar enfermedades cardíacas.

Se ha demostrado que el uso diario de hilo dental aun podría aumentar la esperanza de vida, ya que disminuye la proliferación de estas peligrosas bacterias. Aunque tu hijo aún no esté pensando en vivir más tiempo, esta investigación es un excelente motivo para que todos usemos hilo dental.

Cómo estimular a un adolescente a bañarse

A pesar de que sucede con más frecuencia en los años que preceden a la adolescencia, a veces también los adolescentes se niegan a ducharse o bañarse. En primer lugar, es importante comprender si el que tu hijo se bañe menos implica un problema para él o para ti.

Si tú crees que deba bañarse a diario, pero él piensa que cada dos días está bien y logra mantenerse considerablemente limpio, tal vez no habría inconveniente en dejarlo hacer esto. Pero si no se está bañando y está visiblemente sucio, huele mal o no le va bien en la escuela debido a la situación, esto constituye un problema.

Existen algunas formas de lidiar con los adolescentes que no se bañan ni mantienen una higiene regular. Una forma es comprar artículos de aseo personal para adolescentes. Desodorantes, jabones, sprays corporales o limpiadores faciales para el acné que dejes en el baño podrían desaparecer “mágicamente” de repente.

Otra forma es a través de una conversación básica sobre higiene. A veces, los momentos en los que estamos conduciendo (y los hijos son una audiencia cautiva) son ideales para transmitir mensajes cortos sobre lo que esperamos, higiene en este caso.

Si el problema es suficientemente preocupante y afecta la forma en que tu hijo se relaciona con otros adolescentes, es posible que necesite ayuda profesional. Con frecuencia, nuestros adolescentes escucharán a otros adultos, pero no a nosotros, así que apóyate en alguien en quien confíes.

La higiene no suele ser un problema, pero cuando lo es, puede ser uno significativo. Con un poco de información y de orientación, tu hijo mejorará poco a poco sus hábitos de higiene.

El Centro Educativo ECA, además de estos consejos, te invita a descargar esta guía para que orientes a tu hijo adolescente en su proceso de maduración. Descárgala en el siguiente enlace:

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