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Cómo exigirle a tu hijo correctamente

La paciencia es una virtud que debe acompañarte siempre en la educación de los hijos. Es importante saber esperar a que un hijo supere progresivamente etapas, ya que ello te permitirá detectar el momento oportuno para inculcarles hábitos y comportamientos ajustados a su edad.

Los extremos siempre serán indeseables. El ser demasiado tolerante puede desencadenar niños malcriados, flojos y poco comprometidos con su éxito. La exigencia desproporcionada, por el contrario, los puede hacer inseguros, sumisos y temerosos. Sabemos que es difícil encontrar equilibrio en la exigencia para tu hijo, por lo que dejamos estos consejos para que sepas exigirles de manera correcta.

1.- Un hijo perfecto, ¿es posible?

 Los padres perfeccionistas no necesariamente tendrán hijos perfectos. Muchas veces pretenden hacer de un niño alguien a su imagen y semejanza, lo que es un error frecuente. Fomentar la personalidad del pequeño, que pueda ser independiente y seguro, lo acercará más a ese ideal.

No puedes exigirle a tu hijo que sea igual a tí, debes tomar en cuenta su personalidad y qué funciona mejor para él, de la misma manera tampoco puedes dejar de exigirle, por lo que como padres debemos buscar el mejor modo para lograr encaminarlo sin asimismo ser demasiado duros.

 2.- ¿Cuánto debemos exigir a nuestros hijos?

Para cada edad, hay cierto nivel de exigencia que los padres deben conocer. Entre los dos y los tres años, las tareas que realice siempre deben ser asistidas por el adulto. Los pequeños aún no comprenden lo que hacen bien o mal y actúan de acuerdo con mandatos y prohibiciones dado que aún no poseen autocontrol.

Entre los cinco y los seis años, ya ha aprendido suficientes conductas y aunque le es indispensable que la persona adulta le señale lo que debe o no debe hacer, conviene presentarle posibilidades para elegir entre dos opciones. Puede responsabilizarse de tareas domésticas sencillas: recoger la mesa, preparar su ropa para vestirse, buscar lo que requiere para una actividad concreta. No hay que olvidar que aún imita y que debes ser estricto en la aplicación de las normas para todos.

A los ocho años surge su autonomía personal y es capaz de controlar los impulsos, en función de sus intenciones. Poseerá la habilidad para organizar su tiempo, su dinero y sus juegos. Aunque todavía precise de alguna supervisión.

Entre los nueve y los once años ya es independiente en el manejo de sus intenciones y, por lo tanto, de su responsabilidad. Suele practicar una organización propia para sus materiales, ropas y ahorros. Puede encargarse de algunas tareas domésticas y debe realizarlas con responsabilidad y cierta perfección. También le gustan las recompensas por las tareas que se le encomiendan.

3.- ¿Cómo ser un padre comprensivo?

Un padre comprensivo exigirá, pero también estará dispuesto a llegar a acuerdos. Recompensará el esfuerzo y tomará consideraciones frente a los impedimentos.

Los niños de padres comprensivos entenderán que se exponen a regaños, pero que no perderán el amor de sus padres por recibir malas notas. Buscarán esforzarse por lograr un reconocimiento amoroso y reconfortante.

A la hora de determinar cuánto debemos exigir a nuestros hijos, resulta conveniente incluir espacios para convivir en familia. Planificar actividades juntos, disfrutar de un buen juego o una caminata son ideales para estrechar los vínculos afectivos. Así, los niños se sentirán apoyados, valorados y tendrán más disposición a esforzarse.

En el ECA consideramos las dificultades de los padres para equilibrar su exigencia de manera correcta hacia los niños. Debido a que buscamos que nuestros alumnos logren la excelencia académica, se vuelve necesario exigirles de acuerdo con su nivel escolar para que puedan desarrollar todas sus habilidades y obtengan éxito académico. Entra y conoce más sobre nuestro modelo educativo.

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